A medida que pasan los días, los huevos van perdiendo
frescura y, por tanto, calidad. Aunque un huevo no esté en malas condiciones,
si no es fresco… ¡no te la juegues, es mejor desecharlo!. La frescura dependerá
del tiempo que ha pasado desde la puesta, pero también de las condiciones en
las que se ha almacenado.
Existen varios trucos para saber si un huevo es o no fresco…
todos ellos bastante fiables:
Si el huevo es fresco… se hundirá en el agua.
Prueba a poner los huevos en un bol con abundante agua con
un poco de sal. Los huevos más frescos se hunden… y solo cuando son menos
frescos, flotan. Esto se debe a que como la cáscara es porosa, con el
transcurso de los días el hubo expulsa agua y permite la entrada de aire en su
interior. Por eso cuanto más tiempo pase desde la puesta, o peores condiciones
de conservación tenga el huevo, mayor será el tamaño de la cámara de aire… y
más flotará el huevo.
Y al cascarlo… permanecerá compacto
Al cascar el huevo… la clara no se extiende demasiado y la
yema permanece, centrada y firme sobre ella. Con el paso de los días, la clara
pierde consistencia y se va haciendo más y más líquida, quedando la yema cada
vez más baja. Además, a medida que los huevos pierden frescura, la membrana de
la yema se va debilitando, por lo que es más fácil que se rompa. En el caso de
huevos que ya no están frescos… al cascarlos, la yema queda completamente
desparramada en el plato. Por este motivo, es recomendable cascar los huevos
uno a uno por separado… así evitarás que si uno de ellos no está en buenas
condiciones, se mezcle con el resto.
Una vez cocido… ¿qué tamaño tiene?
También es posible saber si un huevo es fresco o no, una vez
cocido…. Por el tamaño de su cámara de aire. Una vez pelado, si la cámara d
aire entre la clara del huevo y la cáscara es muy pequeña, significará que el
huevo estaba fresco. Además, cuanto más fresco es un huevo, es más complicado
de pelar una vez cocido.
¿Cómo conservar el huevo?
Lo ideal es guardar los huevos en la nevera una vez
comprados. En general, a los huevos les perjudican los cambios bruscos de
temperatura… y por ese motivo los huevos no se mantienen refrigerados durante
su almacenamiento y distribución. Solo se recomienda guardarlos en frío una vez
que han llegado a su destino final: tu hogar. Por el mismo motivo, es
recomendable sacar de la nevera, solo los huevos que se vayan a consumir.
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